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En este procedimiento se emplean formas en hueco que, como
ya hemos dicho anteriormente, están constituidas por planchas o cilindros metálicos que tienen la superficie exterior –destinada a
no imprimir, es decir, a no retener la tinta– formada por un plano pulimentado –si es una plancha– o por una superficie cilíndrica
pulimentada –si es un cilindro metálico–. Por el contrario, las partes que deben imprimir están constituidas por un grabado más
o menos profundo practicado en estas superficies planas o cilíndricas.
El nombre de huecograbado –que se ha difundido en español– no es el más adecuado; debiera llamarse rotocalcografia puesto que
la impresión se realiza en máquinas rotativas mediante los cilindros portaforma y portasoporte; el portaforma revestido de la
lámina de cobre –chalcós, en griego– con la imagen.
Las tintas que se emplean son líquidas, que secan principalmente
por evaporación. La tinta que queda en la superficie exterior de la forma después del entintado se elimina, antes de que se efectúe
la impresión, mediante acción mecánica de raspado.
Mientras que en los procedimientos de impresión con formas en
relieve y planográficas el espesor de la capa de materia colorante es más o menos constante y resulta, por tanto, uniforme la
intensidad de coloración en los diversos puntos, en la impresión en hueco el grueso de la película de tinta que se adhiere al
soporte es diferente, según la mayor o menor profundidad de grabado.
La intensidad de la tinta
resultará más clara en los lugares en que el grabado es menos profundo y más obscura donde el grabado
es más profundo. Esta propiedad de la impresión de las formas en hueco confiere a los impresos una gran intensidad y viveza de
color y efectos de contraste que difícilmente pueden obtenerse con otros procedimientos.
A esta propiedad se debe, aparte el empleo de máquinas rotativas, el que la impresión en hueco se haya difundido
rápidamente, sobre todo en la impresión en bobina o papel continuo de publicaciones periódicas a varios colores y de
calidad.
La impresión en hueco puede reconocerse fácilmente no sólo por
la viveza de los colores y la intensidad de los negros, sino también por la ausencia de partes al trazo: en efecto, también los
tipos del texto están tramados, y esto constituye indudablemente el punto débil del huecograbado respecto a los otros
procedimientos de impresión que, como la tipografía y el offset,
permiten la impresión del texto con trazos seguidos. |